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Se adhieren rockeros a la Campaña. Participan inte...

Se adhieren rockeros a la Campaña. Participan integrantes de Café Tacvba, Panteón Rococó, Maldita Vecindad, Rastrillos, Los de Abajo. 17 de mayo.

de Izquierda a derecha, LENGUALERTA, Pastor, de la banda de reggae RASTRILLOS, Roco Pachukote de MALDITA VECINDAD, Moyenei, Dr Shenka de la banda PANTEON ROCOCO, Rubén Albarrán de CAFE TACVBA y Aldo también de Maldita, JUNTOS en reunión creativa preparando materiales y proyectos para la CAMPAÑA NACIONAL EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA y para el apoyo a los pueblos y barrios en lucha en todo el país.

17 de mayo. Ciudad de México. Es marzo y todos están reunidos. El lugar, el estudio de grabación de Panteón Rococó, enclavado en algún lugar de la colonia Roma. Todos saben de lo grave de la situación. Centenares de pueblos y comunidades están siendo avasalladas por proyectos de explotación minera, por megaproyectos de infraestructura, por desarrollos inmobiliarios y turísticos. Por eso están ahí, en asamblea de músicos.

Todos conocen bien a varios de esos pueblos en lucha. Lengualerta ha acudido muchas veces a Cherán, ese pueblo emblemático que se levantó contra los talamontes y derivó en un gobierno comunal; autónomo le dicen algunos. Rubén, el conocido vocalista de la banda Café Tacvba visitó hace apenas unas semanas a la tribu yaqui, directamente en sus comunidades en Sonora. Los de Abajo participaron durante toda la Campaña Libertad y Justicia para Atenco y los toquines solidarios se multiplican por aquí y por allá. Roco Pachukote de Maldita Vecindad y Moyenei se involucraron como activistas en la defensa del maíz y su biodiversidad. Son conocidos los masivos conciertos de Panteón Rococó, al lado del movimiento #yosoy132 y en apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas. Rastrillos hace apenas unas semanas tocó en el zócalo con la Caravana por la paz, la vida y la justicia.

Muchos artistas que de una u otra forma son parte del movimiento. Música y resistencia vuelven a entrelazarse, ahora en defensa de la madre tierra. Comienza la reunión.

Se expone por los colectivos que participan en la iniciativa el alcance de la situación del despojo: son entre 160 y 200 procesos de resistencia en todo el país en defensa de la tierra y el territorio. La mayoría encabezados por campesinos e indígenas pero también muchos barrios urbanos, que también resisten.

La mayoría, afectados por la minería a cielo abierto, esa tecnología depredadora que necesita 20 mil litros de agua para producir un gramo de oro. Los efectos son catastróficos. Una buena parte también de los pueblos y comunidades son despojados de sus tierras de cultivo o de sus bosques por megaproyectos de infraestructura: ahí está la Presa La Parota, que de construirse mediría once veces lo que mide la bahía de Acapulco. Proyecto faraónico, desplazaría a 22 mil campesinos y afectaría indirectamente a 70 mil. Todos se ven preocupados. La situación del país es terrible. Pero enseguida comienza la lluvia de ideas, esas que hacen por un momento brillar la esperanza.

Difundir entre sus seguidores la situación del despojo. Hacer una canción de la campaña. Visitar directamente a las comunidades afectadas. Generar campañas en redes sociales. Organizar un festival. Alguien de los organizadores dice que a los músicos lo que se les pide es que sean una caja de resonancia de la voz de los pueblos, que esa es la importante. Todos están de acuerdo. Es la voz de los pueblos la que debe brillar.

Se llega a una conclusión: hay que integrarse como un comité, un colectivo de artistas que, como parte de la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra, apoye la lucha contra el despojo por parte del mercado que se despliega sobre la naturaleza.  Se comienzan a armar grupos de trabajo. En las siguientes reuniones llegan más músicos. Otros dicen que han hablado con algunos más que también están interesados. Se habla de la autogestión y de auto organización.

Los pueblos y barrios en defensa de la madre tierra tienen una poderosa aliada: la música rebelde. La campaña nacional comienza a reunir a quienes también defienden el territorio desde otras formas y modos: rock, hip hop, reggae. Música y resistencia juntos, sueñan con detener el desastre. Luchan con su voz para hacer llegar muy lejos la denuncia y la indignación. Son muchas voces, las que se reúnen para multiplicar, sumar y convencer pero también cantar, bailar y soñar. Esta vez, por la madre tierra.

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En la imagen, de izquierda a derecha Gabo Revueltas y su Mexican Sound System, Rubén Albarrán de Café Tacuba, Lengualerta, Pato de Maldita Vecindad, en la pantalla, en videollamada , Roco Pachukote también de Maldita, Moyenei, Pastor de Rastrillos y Yocu de Los de Abajo.


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