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XIV ENCUENTRO NUESTRO MAÍZ, NUESTRA CULTURA “AGUA, MAÍZ, ÁRBOLES: SEMBRANDO SEMILLAS DE REBELDÍA” 19 y 20 de noviembre de 2016 El Salto y Juanacatlán, Jalisco

Fuente: BOLETíN QUE TRATA DE NUESTROS RECURSOS NATURALES, SEMILLAS Y CULTURA

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Pronunciamiento Agrupación Un Salto de Vida

en el marco de la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio


En esta fecha tan simbólica para muchas de las luchas y resistencias del país, hemos decidido concluir la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio para hacer alusión a esa Revolución inconclusa que pretendemos seguir construyendo. Recogemos banderas y consignas de villistas, zapatistas y magonistas que dieron su vida por defender la tierra, el maíz, el agua y la dignidad contra el Estado, el capital extranjero y los cacicazgos. Cien años después de la supuesta conclusión de este proceso, más de 180 organizaciones y más de 90 pueblos hemos hecho el esfuerzo por intentar articularnos por una necesidad primordial, la de conservar la vida. Cada día suceden más injusticias en el México de hoy, crecen los índices de desaparecid@s, encarcelamientos injustos, enferm@s, muert@s y asesinad@s por defender su territorio. A la par surgen gritos silenciados, creaciones inesperadas, resistencias y alternativas que caminamos por distintos frentes.

La Campaña ha sido un esfuerzo por conocernos cuerpo a cuerpo, por vernos a través de l@s otr@s, por ver nuestras miradas cansadas y recargarlas de energía. El esfuerzo es por reconocernos y reencontrarnos entre pueblos, barrios y comunidades en resistencia, por visibilizar el despojo que el Estado pretender ocultar y lo que los grandes capitales pretenden arrebatar, así como hermanarnos con la gente que resiste pero que aún no se organiza. Casi dos años de trabajo conjunto fueron necesarios para materializar la Campaña con amplios diálogos que se concretaron en un discurso común, nacido de abajo.

El tejer redes nacionales fortalece en muchos sentidos, compartimos experiencias y acompañamos nuestros dolores, nos impulsa aprendiendo estrategias y tácticas para la defensa de nuestro territorio, nos ayuda a entender que el proceso de despojo para la acumulación, es indispensable en cualquier espacio en que se quiera afianzar el capital, y es de esa manera en que ese entendimiento articulado, nos puede ayudar a tener acciones conjuntas. Los retos a futuro están en el aprendizaje de este y otros procesos de los cuales hemos sido parte, en que debemos diluir los liderazgos, los intermediarios y los oportunismos, en que la construcción sólo y sólo puede venir desde abajo, a ras de suelo, entre quienes luchamos día a día no por un salario sino porque está de por medio nuestra vida.

En los días pasados caminamos a la par de much@s otr@s que luchan por la madre tierra, encarnaron en nosotr@s su dolor, su rabia, su fuerza y disposición a ser ell@s quienes den la pauta para mejorar, frenar y decidir sobre sus espacios de vida. Fuimos parte de una caravana por el centro del país, con pueblos que fuimos de todas las regiones a visitar y compartir con las luchas por la vida en el Estado de México, la Ciudad de México, Morelos y Puebla, donde fuimos recogiendo sueños, dolores y semillas de maíz, de esperanza y de rebeldía. Creemos que el más profundo espíritu de la Campaña se sintió con esta acción: hermanar las luchas y vernos de tú a tú a los ojos de quienes construyen día a día el mundo que quieren. De todos y cada unos de los espacios aprendimos que luchamos más que por la tierra en bruto, que luchamos por organizarnos y conservar nuestra cultura, nuestros modos de vida y nuestra autonomía.

Este proceso de articulación de largo aliento, lo hemos caminado regionalmente en distintos espacios y es con la Red de Alternativas Sustenables Agropecuarias (RASA) que se construyó este Encuentro “Nuestro Maíz, nuestra cultura”, en una lógica contraria a la de la gran industria agropecuaria. Aquí hemos compartido la semilla, el saber y las tradiciones respetando y defendiendo a la madre tierra. Estos encuentros son los que nos encaminan hacia el futuro escuchando al pasado y negando el presente de destrucción que se nos impone. Pareciera ingenuo querer recuperar los cultivos tradicionales en un lugar tan sumido en la podredumbre que arrastra el progreso, la enfermedad y la muerte que no se asume en la contabilidad de los industriales. Ahora la siembra de árboles, de la milpa y de la esperanza son nuestras principales armas contra el capitalismo. No seràn las ideologías las que nos guíen sino las ansias libertad, el sentido común, el sol, la luna y el viento. Ante su tecnología está el saber de nuestros ancestros, ante sus fábricas están nuestros espacios de reproducción de vida, ante su represión está nuestra organización.

Es momento de intercambiar nuestras semillas y sembrar la tierra con la nobleza y tenacidad de quien ama a su madre, es momento de compartir nuetros saberes con la transmisión de nuestra memoria colectiva de nuestras identidades y recobrar nuestras propias vidas, de ser guardian@s y guerrer@s que pugnamos por forjar junt@s el mundo que queremos, aquí y ahora, hoy y para siempre.

 

¡Por nuest@s muert@s!

 

¡Que resurja el río Santiago!

 

¡Tierra y libertad!


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